Que jodido es ser normal
Bueno esto quería escribirlo desde hace muchísimo
tiempo. Así que voy a contarlo desde mi experiencia ahora que tuve ambos audífonos
rotos el último mes de mi ERASMUS en Suecia.
Para empezar tengo un 50% de audición en el oído derecho y un 45% de audición en el oído izquierdo y sino los llevo los sonidos agudos no los oigo ni en los sueños, al menos que tenga la fuente emisora en mi oreja y aun así no todos.
Que se me rompieran, fue peor que no tenerlos cuando podía hacer vida normal más o menos porque me iba acostumbrando sin saber qué pasaba realmente a oír cada vez menos. Digo que fue peor porque, en ese momento que se rompen, sabes que se oye más y mejor de lo que oyes. Es muy estresante que, con cada paso que das, antes había un sonido. Que al poner el temporizador de la plancha, antes, había un sonido (tic, tac, tic, tac...). Que al estar dentro de la habitación pienses si estas solo en la residencia o si habrá alguien ahí afuera, pues antes, había un sonido, un sonido de alguien pasando por el pasillo. Quieres hacer vida normal y no puedes... Alguno preguntará, y... ¿por qué no los enviastes a reparar a España? Pues porque el correo me cubría como máximo 2000€ y sólo un audífono cuesta 3000€. Así que aunque sólo enviase uno, si me lo pierden, ¿quién me paga los 1000€ restantes? Y no, el estado no me subvenciona nada, pues tampoco tengo 33% de discapacidad, pero según me dijo Malin, en Suecia sí que te los dan y gratis...
Aunque si me paro a pensar, no diría que esto es peor, sino diferente pero igual de doloroso. Es decir, me refiero al hecho de tener unos audífonos y que se te estropeen y entonces no oír sonidos que hasta ahora oías. Eso es diferente comparado (esto me ha pasado durante años, antes de ponerme mis primeros audífonos, cerca de los 20) con que al principio te vas dando cuenta de que no escuchas bien al profesor, no puedes ver la tele al mismo volumen que tus amigos y no sabes que te pasa porque ellos pueden y tú no. Hasta cuando te hablaban, cuesta entender. Así que si de una frase de 10 palabras hay 2 que no escuchas bien y son relevantes para entender el significado de la frase, intentando entender, la interpretas como puedes, pero en cierta manera te estás acostumbrando sin darte cuenta. Eso es, básicamente, tener una percepción de la realidad diferente a los demás, ni más ni menos, estás viviendo una realidad diferente. Porque sin darte cuenta, empiezas a interpretarla a tu manera, con los muchos malentendidos y situaciones incómodas que conlleva eso. Una por ejemplo, y que me ha pasado a menudo, es que te digan que estás bobo o que no te enteras y tú por dentro sabes realmente por qué ha ocurrido, es porque no oyes bien.. Esto te puede generar rencor y venganza, esperando el mejor momento para dar la estacada. Así que hay que tener mucho cuidado porque vivir con rencor no es nada bueno, y hay que saber entender y perdonar, pues creo que entendiendo a los demás, te entenderán a ti. Pero no es fácil, porque no hay nada hecho.
Podría relatar unas cuántas anécdotas pues tengo mil y una historias pero contaré alguna que me hace gracia y continuaré desde mi punto de vista, de cuando me di cuenta de que algo pasaba. Se me ha olvidado explicar que está perdida de audición, ha sido heredada genéticamente de mi abuela. En un principio siempre pude hacer vida normal, además solía tener las mejoras notas de mi clase con algunos compañeros.
Aunque no tenga mucho que ver con la sordera, siempre recordaré cuando en 5º de primaria siempre hacía las divisiones bien y el profesor comprobaba si la mía estaba bien y a partir de la mía corregía las de toda la clase. Al final, el ambiente que se respiraba allí era tenso (¡uno me llegó a decir delante del maestro que las hacía con la calculadora! Más quisieras tú! Le dijo el maestro) Así que un día, falle una a propósito, ya no podía más. El siguiente momento lo tengo grabado como una película. El maestro, después de comprobarla, dijo: - La tienes mal. Y toda la clase se puso a aplaudir. Aquello me dejo estupefacto, pero por otro lado me sentí aliviado. Soy humano eh! El secreto de hacer las divisiones bien residía en qué mi madre por la noche me corregía las divisiones y hasta que no las hacía bien no me dejaba dormir, al final las hacía todas bien. La moraleja de esto es, parafraseando a Albert Einstein, el genio se compone de 1% de talento y del 99% de perseverancia y aplicación y no al contrario como llegaría a pensar años más tarde.
Seguí estudiando y a pesar de disminuir mi rendimiento académico al entrar al instituto, por falta de ganas, llegué hasta los 16 años pudiendo hacer vida normal más o menos y sacándome el graduado sin mucho esfuerzo pero... a partir de aquí empeoró la pérdida de audición, haciéndome la vida un poquito más difícil. Yo no entendía nada, pero cuando hablando el profesor en clase se iba para el lado opuesto al que estaba sentado yo, me sentía incómodo o cuando hablaba alguien de la última fila estando yo en las primeras, sabía que decía algo pero no sabía qué. ¡Y es que me había acostumbrado a leer los labios!
Entonces mis padres me compraron unos audífonos como los de la foto de la
izquierda, por 4500€. Ahora tengo otros nuevos que me compraron en julio del
año pasado que costaron (6000€) y son como el de la foto que pongo abajo. La
cuestión es que yo no los podía ni ver, no quería aceptar que estaba sordo (así
era como lo veía yo, aunque estoy parcialmente), y que me tenía que poner esa
mierda, tenía miedo de lo que pudiera decir la gente o si me marginarían, así
de paso caí unos cuantos años en los oscuridad de la noche. Hasta que termine
el bachillerato en 4 años, sí en 4 años, y me fui a Londres a estudiar inglés 3
semanas con la beca del MEC. Aquello fue para mí un punto de inflexión, pues
sabía que tenía que ponérmelos, pues definitivamente no oía bien...
Para empezar tengo un 50% de audición en el oído derecho y un 45% de audición en el oído izquierdo y sino los llevo los sonidos agudos no los oigo ni en los sueños, al menos que tenga la fuente emisora en mi oreja y aun así no todos.
Que se me rompieran, fue peor que no tenerlos cuando podía hacer vida normal más o menos porque me iba acostumbrando sin saber qué pasaba realmente a oír cada vez menos. Digo que fue peor porque, en ese momento que se rompen, sabes que se oye más y mejor de lo que oyes. Es muy estresante que, con cada paso que das, antes había un sonido. Que al poner el temporizador de la plancha, antes, había un sonido (tic, tac, tic, tac...). Que al estar dentro de la habitación pienses si estas solo en la residencia o si habrá alguien ahí afuera, pues antes, había un sonido, un sonido de alguien pasando por el pasillo. Quieres hacer vida normal y no puedes... Alguno preguntará, y... ¿por qué no los enviastes a reparar a España? Pues porque el correo me cubría como máximo 2000€ y sólo un audífono cuesta 3000€. Así que aunque sólo enviase uno, si me lo pierden, ¿quién me paga los 1000€ restantes? Y no, el estado no me subvenciona nada, pues tampoco tengo 33% de discapacidad, pero según me dijo Malin, en Suecia sí que te los dan y gratis...
Aunque si me paro a pensar, no diría que esto es peor, sino diferente pero igual de doloroso. Es decir, me refiero al hecho de tener unos audífonos y que se te estropeen y entonces no oír sonidos que hasta ahora oías. Eso es diferente comparado (esto me ha pasado durante años, antes de ponerme mis primeros audífonos, cerca de los 20) con que al principio te vas dando cuenta de que no escuchas bien al profesor, no puedes ver la tele al mismo volumen que tus amigos y no sabes que te pasa porque ellos pueden y tú no. Hasta cuando te hablaban, cuesta entender. Así que si de una frase de 10 palabras hay 2 que no escuchas bien y son relevantes para entender el significado de la frase, intentando entender, la interpretas como puedes, pero en cierta manera te estás acostumbrando sin darte cuenta. Eso es, básicamente, tener una percepción de la realidad diferente a los demás, ni más ni menos, estás viviendo una realidad diferente. Porque sin darte cuenta, empiezas a interpretarla a tu manera, con los muchos malentendidos y situaciones incómodas que conlleva eso. Una por ejemplo, y que me ha pasado a menudo, es que te digan que estás bobo o que no te enteras y tú por dentro sabes realmente por qué ha ocurrido, es porque no oyes bien.. Esto te puede generar rencor y venganza, esperando el mejor momento para dar la estacada. Así que hay que tener mucho cuidado porque vivir con rencor no es nada bueno, y hay que saber entender y perdonar, pues creo que entendiendo a los demás, te entenderán a ti. Pero no es fácil, porque no hay nada hecho.
Podría relatar unas cuántas anécdotas pues tengo mil y una historias pero contaré alguna que me hace gracia y continuaré desde mi punto de vista, de cuando me di cuenta de que algo pasaba. Se me ha olvidado explicar que está perdida de audición, ha sido heredada genéticamente de mi abuela. En un principio siempre pude hacer vida normal, además solía tener las mejoras notas de mi clase con algunos compañeros.
Aunque no tenga mucho que ver con la sordera, siempre recordaré cuando en 5º de primaria siempre hacía las divisiones bien y el profesor comprobaba si la mía estaba bien y a partir de la mía corregía las de toda la clase. Al final, el ambiente que se respiraba allí era tenso (¡uno me llegó a decir delante del maestro que las hacía con la calculadora! Más quisieras tú! Le dijo el maestro) Así que un día, falle una a propósito, ya no podía más. El siguiente momento lo tengo grabado como una película. El maestro, después de comprobarla, dijo: - La tienes mal. Y toda la clase se puso a aplaudir. Aquello me dejo estupefacto, pero por otro lado me sentí aliviado. Soy humano eh! El secreto de hacer las divisiones bien residía en qué mi madre por la noche me corregía las divisiones y hasta que no las hacía bien no me dejaba dormir, al final las hacía todas bien. La moraleja de esto es, parafraseando a Albert Einstein, el genio se compone de 1% de talento y del 99% de perseverancia y aplicación y no al contrario como llegaría a pensar años más tarde.
Seguí estudiando y a pesar de disminuir mi rendimiento académico al entrar al instituto, por falta de ganas, llegué hasta los 16 años pudiendo hacer vida normal más o menos y sacándome el graduado sin mucho esfuerzo pero... a partir de aquí empeoró la pérdida de audición, haciéndome la vida un poquito más difícil. Yo no entendía nada, pero cuando hablando el profesor en clase se iba para el lado opuesto al que estaba sentado yo, me sentía incómodo o cuando hablaba alguien de la última fila estando yo en las primeras, sabía que decía algo pero no sabía qué. ¡Y es que me había acostumbrado a leer los labios!
Desde entonces todo ha sido tan diferente y nuevo a la vez, pues he tenido que enfrentarme a la fascinante y compleja tarea de repensarme, redescubrirme y reorganizarme en todo tipo de situaciones y ¡aún sigo haciéndolo! Primero empecé a ponérmelos con mis compañeros de mi piso, después en el bar que trabajaba (me ayudó bastante el estar en contacto con gente que no conocía o no solía estar), después en la uni, hasta que los llevaba en todo momento y poco a poco fui superando mi barrera mental.
Aunque creo que nadie de por sí está preparado para afrontar una cosa así, ahora miro atrás y creo que la culpa fue mía por no tener más comunicación con mis padres o al menos tener la valentía de pedir que necesitaba un psicólogo (no he ido nunca). Han sido unos años bastante duros para mí y para todos supongo. Por mi parte lo que más me ha costado ha sido volver a tener confianza en mí mismo, especialmente con los estudios (pensaba que era un inútil), lo que me ha ayudado ha sido saber que en la escuela sacaba buenas notas, incluso algunos dieces, así que sabía que podía pero esto no lo puedes cambiar de un día para otro, necesitas ver resultados para creer, aunque tienes que creer para ver. Y para la otra gente: mi familia, amigos... porque imagino que no habrá sido fácil tratar conmigo.
Por otro lado, ¡creo que también puede ser un punto fuerte! No para ti, sino para los demás, porque alguien que se vea mal o que tenga depresión y que esté sano puede verte a ti y pensar, si él tiene pérdida de audición y con audífonos sale adelante, porque yo, estando sano ¿no?
Lo único que me da miedo de verdad en esta vida es que se me rompan los audífonos, yo los trato como mis ojos. Pues aparte de que valen un pastón (6000€ los dos), sin ellos no puedo hacer vida normal y vaya si oigo bien, como una persona normal, oír bien es vida :).
También le doy gracias a David por estar ahí el último mes que los tenía rotos en Halmstad aunque nos saturamos de vivir en la misma habitación, aun así si en ese momento no tienes a alguien de confianza como uno de tus mejores amigos, es difícil saber con quién contar. También gracias a esa gente sueca y de ERASMUS que te sorprende haciendo más llevaderos esos momentos: Carolina, Elise, Aurelie, Timi, Amaia, Calini, Claudio, Chris, Marcus, Sanks, Gregor, Romain, Henry, Mehrdad, Nima, Jimmy, Rafael, Fernando, Rahul, Mohan, Anilkumar pues no les importaba repertimelo una y otra vez hasta que lo entendiera y siempre con una gran sonrisa. Así que nada os frene para hacer un ERASMUS!







